Stephen Robbins define el control como "un proceso de vigilar las
actividades para cerciorarse de que se desarrollan conforme se planearon y para
corregir cualquier desviación evidente". En tanto que James Stoner
manifiesta que "el control administrativo es el proceso que permite
garantizar que las actividades reales se ajusten a las actividades
proyectadas".
El control se refiere a los mecanismos utilizados para garantizar que
conductas y desempeño se cumplan con las reglas y procedimientos de una
empresa. El término control tiene una connotación negativa para la mayoría de
las personas, pues se le asocia con restricción, imposición, delimitación,
vigilancia o manipulación.
Importancia
El control es función de todos los administradores, desde el presidente
de una compañía hasta los supervisores. Algunos administradores,
particularmente de niveles inferiores, olvidan que la responsabilidad
primordial sobre el ejercicio del control recae por igual en todos los
administradores encargados de la ejecución de planes. Aunque el alcance del
control varía de un administrador a otro, los administradores de todos los
niveles tienen la responsabilidad de ejecutar planes, de manera que el control es
una de las funciones administrativas esenciales en cualquier nivel.
En este sentido, puede establecerse los siguientes aspectos por los
cuales es de suma trascendencia el control en una empresa:
Contribuye a medir y corregir la labor ejecutada por los empleados, a
fin de lograr los propósitos.
Posibilita el análisis de lo realizado con lo planificado.
Las técnicas y los sistemas de control son aplicables a cualquier
actividad administrativa.
Se constituye para los jefes en una herramienta, a través de la cual se
comprueban si los propósitos de la organización son alcanzados de acuerdo a la
planificación.
Áreas estratégicas de
control
El desempeño clave o las áreas claves de resultados son aquellos
elementos de la unidad o la empresa que deben funcionar con eficacia para que
toda la unidad o empresa logren el éxito. Estas áreas, por regla general,
involucran las principales actividades de la empresa, o grupos de actividades
relacionadas que se presentan a lo largo de toda la empresa. Algunas áreas
básicas de resultados son áreas como producción, finanzas, mercadeo, recursos
humanos y contabilidad. Estas áreas básicas de resultados, a su vez, son
utilizadas para definir normas y sistemas de control más detallados.
En las empresas de hoy, muchas Areas
Clave de Resultado (ACR) son
interfuncionales. Una empresa podría definir sus ACR para un equipo dirigido
hacia el servicio a los clientes en términos de las respuestas proporcionadas
por los clientes en una encuesta de servicios.
Control gerencial y operativo
El control gerencial es responsabilidad de los altos niveles dentro de
la empresa, generalmente recae en el gerente general de la compañía, ya que son
éstos los que llevan a cabo este tipo de control, y consiste en asegurarse de
obtener los recursos necesarios y utilizarlos eficientemente en el logro de los
objetivos de la organización.
Algunas características son:
Focalizar la acción a los programas o las unidades organizacionales.
La información debe comparar lo planeado con lo realizado.
Se encuentra inmerso en todas las actividades de la empresa.
Es periódico, programado, rítmico, debe ser íntegro.
El control operativo es responsabilidad de los gerentes de nivel medio
como aquellos que realizan funciones de supervisión en los niveles inferiores o
primer nivel. Es el proceso mediante el que la organización se asegura que las
tareas específicas sean realizadas con efectividad.
El proceso de control
Las técnicas y sistemas de control son esencialmente los mismos, ya sea
dinero en efectivo, procedimientos rutinarios de oficina, calidad del producto
o cualquier otra acción dentro de la empresa. Entonces, es necesario aclarar,
que para ejercer el proceso de control en una organización, y sin importar qué
se va a controlar, existen tres pasos básicos que son:
1. Establecimiento de normas,
parámetros y método.
2. Medición del desempeño o resultado
obtenido.
3. Ejecución de las acciones
correctivas.
1) Establecimiento de normas,
parámetros y métodos: aquí se encuentran incluidos todos los estándares o
unidades de medición que se establezcan en la planificación, y por lo tanto, la
cantidad de unidades a producir, la cantidad de unidades a vender,
requerimientos de calidad, etc. Sin embargo, puesto que los planes varían en lo
que se refiere a su grado de detalle y complejidad, y dado que por lo general
los administradores no pueden vigilarlo todo, es preciso establecer normas
especiales.
Esto significa que el establecimiento de normas se vuelve en establecer
las metas y objetivos que quieren alcanzar los administradores de la organización.
Deben definirse en términos claros y mesurables, que indiquen plazos de tiempo
determinados. Solamente de esta forma las metas se pueden evaluar con más
facilidad en lo que concierne a cumplimiento y utilidad.
Además, los objetivos bien definidos se pueden transmitir con facilidad,
así como traducirlos a parámetros y métodos que se puedan usar para cuantificar
el rendimiento.
2) Medición del desempeño o
resultado obtenido: aunque no siempre practicable, la medición del
desempeño basada en normas debe realizarse idealmente con fundamento en lo
previsto, de manera que las desviaciones puedan detectarse antes de que ocurran
y evitarse mediante las acciones apropiadas. Esto es lo ideal. El administrador
previsor puede predecir en ocasiones probables incumplimientos de las normas o
desviaciones de las mismas, pero aún en ausencia de esa posibilidad, todo
incumplimiento debe percibirse lo más anticipadamente posible.
Esta fase del proceso de control consiste en
revisar que lo establecido a través de los estándares y objetivos en el paso
anterior se estén logrando como lo planificado. Es un proceso repetitivo, por
lo que se debe evitar que pase mucho tiempo entre una medición y otra. Si los
resultados corresponden a lo establecido, todo está bajo control.
3)
Ejecución de las acciones correctivas: esta etapa es necesaria sobre todo
si el desempeño no cumple con los niveles establecidos, y el análisis indica
que se requiere una intervención. Las medidas correctivas pueden necesitar un
cambio en una o varias actividades de las operaciones de la empresa, o bien, un
cambio en las normas establecidas originalmente.
En consecuencia, las desviaciones se pueden
corregir:
Rediseñando los planes o modificando las metas.
Ejerciendo la función de organización, ya sea
reasignando o aclarando deberes y tareas.
Utilizando personal adicional mediante una
mejor selección y capacitación de los empleados.
Haciendo uso de la medida más radical dentro de
una empresa: el cese del empleado.
Ejerciendo técnicas efectivas de liderazgo y motivación como las
detalladas en este curso.
Tipos y fuentes de
control
Tipos de control
Atendiendo al momento de su aplicación, tenemos
los siguientes tipos de control organizacional:
Los controles preventivos, son el conjunto de
mecanismos y procedimientos que se utilizan para analizar las operaciones que
se han proyectado realizar, antes de su autorización o antes de que esté en
marcha, con el propósito de determinar la veracidad y legalidad de dichas
operaciones, y finalmente su conformidad con los planes, programas y
presupuestos.
Estos controles garantizan que antes de
comenzar una acción se haya hecho el presupuesto de los recursos humanos,
materiales y financieros que se necesitarán. Los presupuestos financieros son
el tipo más común de control preventivo a la acción, porque la adquisición de
empleados, equipos y suministros requieren dinero. La programación es otro tipo
importante de control preventivo, pues estas actividades preliminares también
requieren que se invierta bastante tiempo.
El control preventivo es de responsabilidad
exclusiva de cada organización como parte integrante de sus propios sistemas de
control interno. Por tal razón, se dice que el control preventivo siempre es
interno. Ya que los administradores de cada empresa son responsables de
asegurar que el control preventivo esté integrado dentro de los sistemas
administrativos y financieros, y sea efectuado por el personal interno responsable
de realizar dicha labor.
Los controles concurrentes, son los que se
realizan mientras se desarrolla una actividad. La forma más conocida de este
tipo de control es la supervisión directa. Así, un supervisor observa las
actividades de los trabajadores, y puede corregir las situaciones problemáticas
a medida que aparezcan. En la actualidad, los sistemas computerizados pueden
ser programados para brindar al operador una respuesta inmediata si comete un
error, o si se ha procesado una información equivocada, los controles
concurrentes del sistema rechazarán la orden y le dirán dónde se encuentra el
error.
Los controles posteriores, son los que se
llevan a cabo después de la acción. De esta forma, se determinan las causas de
cualquier desviación del plan original, y los resultados se aplican a
actividades futuras similares. Por ejemplo, en las auditorias contables,
estadística, contabilidad, etc.
Fuentes de control
Según Don Hellriegel, las fuentes de control
básicas son cuatro: grupos interesados, la organización misma, los grupos y los
individuos.
El control de los grupos interesados, se
refiere a las presiones externas que recibe la empresa para que modifique
ciertas conductas. Ejemplos de este tipo de fuentes son los sindicatos,
organismos gubernamentales, clientes, proveedores, accionistas y otros.
El control organizacional se refiere a las
reglas y procedimientos formales, ya sea preventivos o correctivos de
desviaciones de los planes y el cumplimiento de los objetivos deseados.
Ejemplos de este tipo de controles pueden citarse reglas, políticas, normas, presupuestos,
auditorias y otros.
El control grupal se refiere a las reglas,
normas, valores que comparten los miembros de un grupo y mantienen mediante
premios y castigos. Como por ejemplo retirar voz y voto a un miembro del grupo,
elegirlo representante ante otros grupos, etc.
El autocontrol individual consiste en los mecanismos orientadores que
operan en un individuo o persona, ya sea en forma consciente o inconsciente. La
llamada ética profesional constituye un punto de partida muy importante para el
autocontrol individual. Para ser un profesional exitoso es necesario adquirir
conocimientos detallados, habilidades específicas y actitudes y formas de
conducta básicas. No importa cual sea la profesión, se espera que ejerza el
autocontrol individual en la realización de su labor, basándose en normas éticas
y morales de su respectiva profesión.
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